Macroeconomía y Emprendimiento
Si bien el emprendimiento no es el tema primario de interés de este blog, es innegable su intima relación con las actividades de las incubadoras de empresas, de hecho son su fuente de proyectos por ello lo agrego como un componente más del proceso de incubación.
Voy a comenzar comentando algunos resultados que año a año arroja el estudio Global Entrepreneurship Monitor realizado por un consorcio entre la London Business School y el Babson College en 42 países que representan más del 70% del Producto Interno Bruto Mundial.
Algunas conclusiones me llaman la atención es que, en promedio, sólo el diez por ciento de la población adulta mundial esta creando o es dueña de una empresa y desde el punto de vista macroeconómico es cada vez más claro que el emprendimiento es una de las piezas claves para la creación de nuevos empleos y para garantizar el dinamismo de la economía. El surgimiento de nuevas empresas potencia el uso eficiente de los recursos al aumentar la competencia en el mercado y por lo tanto genera beneficios para los consumidores al obtener productos más baratos, de mejor calidad o simplemente más innovadores.
Otro elemento igual de importante es que el emprendimiento acelera el proceso de generación, diseminación y aplicación de las innovaciones en tecnología y modelos de negocios, este proceso continuo es fundamental para lograr un crecimiento sustentable y un componente central en la generación de cambios estructurales en la economía de una comunidad. Sin embargo es importante señalar que el aporte al crecimiento económico de estas nuevas empresas no es el mismo en todas las industrias, y es más significativo en industrias en crecimiento y desarrollo como las TIC´s o la biotecnología.
La importancia cuantitativa de las nuevas empresas en la creación de nuevos empleos también suele ser significativa, entre 1970 y 1985 fueron responsables del 27% de los trabajos creados en el área manufacturera dentro de Canadá y el 21% en EEUU.
En un contexto más amplio, gran cantidad de investigaciones y libros sugieren que un dinámico sector de nuevas empresas tiene una serie de efectos positivos tanto a nivel macro como microeconómico como por ejemplo maximizando la utilización de la mano de obra y el capital a través del uso de recursos secundarios (como por ejemplo personas que buscan empleo por primera vez) y por medio de una rápida adaptación de su estructura productiva a los cambios de costos en el mercado. La inferencia que se hace es que una dinámica población de pequeñas empresas ayuda a atenuar el compromiso entre inflación y empleo.
Para explicarlo de manera más clara, países con una alta proporción de población trabajando en pequeñas empresas tienen un mayor crecimiento de la productividad y de los ingresos públicos, al mismo tiempo que registran bajos índices de inflación y desempleo.