INCUBADORAS de EMPRESAS.

Creación, funcionamiento y lógica detrás de las incubadoras de empresas

Incubadoras de Empresas: Sistemas de creación de empresas

con un comentario

Actualmente podemos encontrar una gran cantidad de diferentes programas de fomento productivo que buscan promover el desarrollo económico de un país.

Desde cursos de capacitación para jóvenes hasta fondos para apoyar las actividades de redes de inversionistas ángeles. Sin embargo las incubadoras de empresas destacan debido a que son la forma más representativa de los “sistemas de soporte” para apoyar a los emprendedores y promover de esa manera la creación de nuevas iniciativas empresariales.

Las empresas creadas pueden o no ser de características innovadoras, de hecho en EEUU y Europa muchas incubadoras apoyan a cualquier tipo de empresa, lo principal es que tengan un mercado real y sean capaces de generar empleos en la comunidad.

En nuestro país el Gobierno a decidido priorizar la creación de incubadoras orientadas al desarrollo de empresas basadas en la innovación, ya sea esta en nuevos productos, nuevos servicios o nuevos modelos de negocios.

En el mundo el número de incubadoras tuvo un crecimiento explosivo, a tal punto que durante la segunda mitad de la década de los 90 en EEUU se creaba una incubadora cada semana. Actualmente el número se ha estabilizado en alrededor de 1.000 organizaciones que van desde las orientadas a la alta tecnología en las principales universidades (MIT, Stanford, NYU, etc), hasta incubadoras municipales destinadas a fomentar la actividad económica de zonas deprimidas.

Según estadísticas de la NBIA (National Business Incubation Association), las incubadoras de EEUU han creado directa e indirectamente más de 200.000 empleos de alta calidad.

Lo que fue en su momento un interesante experimento ha comenzado a mostrar peligrosas señales que pueden transformarlas en una “moda” más. Esto se debe en gran parte a que las autoridades de las ciudades y/o países se han apresurado a crear nuevas incubadoras sin detenerse a considerar que estas son también “emprendimientos” cuyo producto es la creación de otras empresas.

Si una incubadora nueva no es financiada de manera adecuada y gestionada como un emprendimiento (esto es, maximizando el uso de los recursos disponibles), el riesgo de fracasar será muy alto. Por ello muchas incubadoras que comenzaron con grandes esperanzas y con sueños de brillantes futuros ahora se encuentran languideciendo debido a expectativas poco realistas, recursos inadecuados, falta de apoyo local o falta de organizaciones adecuadas de soporte.

En Chile después de casi diez años de experiencia, se da una distribución normal en la distribución del éxito de las incubadoras, existen casos de enorme éxito y casos de terribles fracasos y una mayoría que tiene un desempeño “regular”. Esto no es para nada distinto de lo que sucede en otros países, que ya han pasado por lo mismo que empezamos a ver en Chile, el apoyo político a las incubadoras como programa empieza a flaquear y por lo tanto los criterios para acceder a los subsidios se endurecen, haciendo que los ejecutivos deban dedicar más tiempo a gestionar la asignación de recursos estatales que en trabajar con los emprendedores y/o empresas incubadas. Este proceso genera finalmente insatisfacción en el personal de la incubadora, sus redes de apoyo y los emprendedores que trabajan con ellos.

Pero volviendo al tema, ¿qué son las incubadoras de empresas y que hacen?. Me voy a ir por el camino largo para explicar este punto:

El desarrollo económico esta íntimamente relacionado con el crecimiento y evolución de una región o ciudad, pero este proceso es más que el mero crecimiento de la economía, que es por naturaleza gradual, sino que es también, en parte, la evolución del sistema, lo cual genera los cambios estructurales necesarios para mejorar el desempeño de la economía, y por derivación, la calidad de vida de la comunidad.

Las estrategias para promover el desarrollo económico generalmente tienen por objetivo la creación de trabajos, reducción de la pobreza, estabilidad económica, auto sustentabilidad productiva, creación de riqueza y promoción de las exportaciones.

Para lograr estos objetivos, los encargados de promover el desarrollo económico utilizan esencialmente tres estrategias, a las cuales se suelen referir como el “banco de tres patas”. La primera pata es la estrategia predominante y es sencillamente la atracción de inversión, esta estrategia se enfoca en la inducción de grandes empresas para instalar sus operaciones en la región. Los canales para lograr este interés pasan por la generación de incentivos tanto económicos (CORFO), no financieros (selección y/o capacitación de RRHH) o ventajas competitivas (clima, calidad de vida).

La segunda pata es la promoción del crecimiento y retención de las empresas ya existentes. Esta estrategia apunta a mantener las empresas operando en la zona donde surgieron y generar las condiciones necesarias para promover la expansión de sus actividades. En general, esta estrategia utiliza los mismos incentivos que la anterior.

La tercera pata es la promoción del emprendimiento, que considera el fomento de la actividad emprendedora en la comunidad. Al ayudar a los emprendedores a vencer las dificultades que limitan su actividad y facilitarles el acceso a los recursos esenciales como asistencia técnica y capital, los encargados de fomento productivo esperan que se generen nuevas empresas sustentables.

A través de los años, los estudios muestran que la estrategia de desarrollo económico menos utilizada es precisamente la promoción del emprendimiento, esto puede ser en parte debido a que la estrategia de atracción de inversiones ofrece una mayor visibilidad (por ejemplo la instalación de una empresa que contrate 300 trabajadores) en un plazo de tiempo relativamente corto, lo que lo hace atractivo a las autoridades políticas, que tienen pocos años para generar resultados visibles. En contraste, el fomento del emprendimiento requiere de un período de tiempo más largo para generar resultados y su lógica suele no ser entendida completamente por la comunidad y los líderes públicos.

Otra consideración que hace del fomento del emprendimiento una estrategia secundaria en las políticas de fomento económico es que las actividades son altamente diversas, lo que genera la impresión en un observador casual que carecen de un foco definido. Por ejemplo, varias organizaciones de apoyo al emprendimiento desarrollan actividades similares pero generan reportes individuales de resultados, lo que no permite apreciar el efecto combinado de estos programas.

A pesar de esto, recientemente el fomento del emprendimiento ha comenzado a crecer en popularidad e importancia en las políticas de promoción económica, las razones de este fenómeno son variadas e incluyen factores asociados al desgaste de las otras dos estrategias así como también que el emprendimiento basado en la innovación es percibido como la mejor alternativa para agregar valor a los productos exportables.

Debido a la continua migración de operaciones de las grandes empresas internacionales hacia los países asiáticos y del este de Europa, es difícil (como mínimo) lograr atraer grandes inversiones extranjeras, la retención y desarrollo de la base empresarial regional es en esencia una estrategia de reacción y no esta enfocada a la creación de las empresas del mañana. Esto deja al fomento del emprendimiento como la mejor esperanza para generar desarrollo económico futuro.

Adicionalmente, el fomento del emprendimiento es una estrategia que aborda las actuales realidades del desarrollo económico de manera muy directa. Con el surgimiento de la economía del conocimiento, donde el capital humano se ha convertido en la clave de la incorporación de valor por medio de la innovación productiva, los programas de apoyo a los emprendedores buscan, en esencia, generar en un porcentaje de la población el deseo y la capacidad de transformar sus habilidades personales y técnicas en soluciones productivas que permitan mejorar la competitividad de las empresas regionales o desarrollar nuevos productos para nuevos mercados.

El éxito del fomento del emprendimiento se basa en la creación de redes estratégicas para el desarrollo empresarial, que algunos llaman “capital social”. Este concepto se encuentra en la base de los programas de asistencia al emprendimiento tales como los clusters industriales, incubadoras de empresas y parques tecnológicos. En estas redes la participación de los empresarios regionales es crítica ya que aportan la experiencia de negocios y el pensamiento estratégico necesario para orientar los proyectos en formación.

Por otro lado, el fomento del emprendimiento por medio de la incubación de nuevas empresas puede transformarse en un complemento a la atracción de grandes inversiones o a la retención / expansión de las empresas locales. Cuando una incubadora se compromete en el desarrollo de un sistema de soporte al emprendimiento, es capaz de proveer servicios que también pueden ser utilizados por las empresas ya existentes.

Más aún, cuando las incubadoras contribuyen efectivamente al fortalecimiento de la base empresarial de una región, hacen más atractiva para las grandes empresas la posibilidad de instalarse en la zona, además de atraer a emprendedores de otras regiones que están buscando la mejor ubicación para sus empresas en formación.

Finalmente, la operación de incubadoras de empresas permite promover el reemplazo de grandes empresas burocráticas con poca flexibilidad con un número mayor de empresas más pequeñas pero capaces de reinventarse de manera frecuente para adaptarse a las condiciones de una economía global en constante cambio.

Ahora, operativamente, una incubadora de empresas es una herramienta para el proceso de generación y consolidación de nuevas empresas, entrega una serie de servicios de apoyo al proceso de desarrollo del plan de negocios y su posterior implementación (evaluación oportunidades, formación empresarial, coaching, asesoría experta en gestión de empresas, acceso a financiamiento y nuevas tecnológica, entre otros).

Por definición, una incubadora es un programa de asistencia empresarial que provee a los emprendedores asesoría especial y, cuando se requiere, sirve también de nexo hacia otros sistemas de apoyo o recursos (Ej. financieros, experiencia).

Usualmente, las incubadoras se ubican en edificios especialmente acondicionados en los cuales las empresas en formación pueden arrendar espacios flexibles y compartir servicios y equipos que no podrían pagar por su cuenta.

En base a lo anterior, podemos decir que una incubadora esta compuesta de cinco elementos:

1) Equipo técnico. Provee asesoría especializada y acceso a una red de recursos de apoyo que puede incluir redes de mentores, inversionistas ángeles o fondos de capital semilla.

2) Servicios compartidos. Esto implica que una compañía en formación no necesita distraer recursos adicionales para pagar asesores, una secretaria, teléfono, acceso a Internet o comprar fax, computadores o una máquina fotocopiadora.

3) Espacio flexible. Espacio de oficinas flexible arrendado sobre una base mensual y que puede ser reducido o expandido según se requiera.

4) Proceso de incubación. El elemento más importante, consiste en una serie de pasos ordenados y con indicadores claros que permite la sistematización del proceso de formación de nuevas empresas.

5) Medio ambiente. La presencia de múltiples emprendedores y empresarios genera un ambiente creativo capaz de crear intercambios sinérgicos de los cuales se derivan nuevas ideas empresariales.

Existen diferentes tipos de incubadoras de empresas. Las incubadoras de base tecnológica, desarrollan productos y servicios originados en la investigación científica y con alto valor agregado, en áreas como la biotecnología, tecnologías de la información y nuevos materiales.

Las incubadoras especialistas se concentran en una industria específica, como por ejemplo acuicultura o nuevas tecnologías de la madera.

Las incubadoras generalistas, en cambio, buscan agregar valor por medio de la aplicación de innovación en actividades ya establecidas en cualquier tipo de industria.

Las incubadoras de foco social, están ligadas a actividades productivas tradicionales y su objetivo es la creación de empleo y la mejora de las condiciones de vida de la comunidad en que se desenvuelven y su actividad esta definida por los objetivos del plan de desarrollo local.

Bueno, como primer post creo que esta bastante bien, salu2 y manden comentarios!!!!

Written by Cristian Toledo

Septiembre 25, 2007 a 1:05 pm

Una respuesta

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  1. Hola!!!
    Mi nombre es Elsa Hernandez Cortes soy docente del Instituto Tecnologico de Tehuacan y Directora Administrativa de la Preparatoria Federal por Cooperación C.P. Gilberto Martínez Gutierrez; ambas instituciones estan ubicadas en la ciudad de Tehuacan, Puebla.

    Me gustaría ponerme en contacto con alguien que me pueda apoyar para desarrollar proyectos de emprendedores, con los alumnos y personal del tecnologico como de la Preparatoria.

    Ojala alguien me oriente. Mil Gracias!!!

    M.C. Elsa Hernández Cortés

    Elsa Hernandez Cortes

    Febrero 20, 2009 a 12:43 am


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